Bayer compró Monsanto: el monstruo sigue creciendo.

Imagen de Infobae.


Monsanto aceptó la venta por unas monedas: 66 mil millones de dólares. Las dos compañías multinacionales pactaron la fusión: una dedicada al negocio farmacéutico y la otra al negocio de las enfermedades. Si eso no es una postal del capitalismo y de la lógica inhumana que gobierna nuestras vidas, no sabemos qué es.


Por Redacción El Libertario.

La situación es grave, mucho más grave que antes. Antes del pacto (o de la compra) la concentración del capital y por lo tanto la centralización de poder en el mercado de los agroquímicos y de las semillas trasgénicas era enorme, y lo mismo ocurría con la industria farmacéutica y la investigación en ese ámbito; pero a partir de ahora la situación se profundiza todavía más. Este tipo de fusiones no son una novedad, y mucho menos en el ámbito del agronegocio con empresas como Dow AgroSciences y Du pont que trabajan juntas o la compra de Syngenta por parte de ChemChina.

Toda la industria dedicada al agronegocio quedaría concentrada en unas pocas manos, lo que implicaría el crecimiento monopólico y mayor poder para negociar con los gobiernos, para imponer los precios y sus productos a los agricultores y para continuar con la política de saqueo de las comunidades a cambio de la enfermedad y de la destrucción del medio ambiente.

Las periferias de Gualeguaychú y de todo Entre Ríos son fumigadas regularmente encima de escuelas rurales y de casas. Las consecuencias son evidentes, y lo serán aún más.

Esto no solamente se trata de rentabilidad y de concentración política, sino que además obedece a un lavado de cara del gigante estadounidense, que es resistido en todas las coordenadas del mundo por los agricultores conscientes, por los enfermos, por los movimientos sociales anticapitalistas y por las comunidades devastadas por los negocios que alimentan el despojo extractivista en los países pobres.

Mientras tanto, en nuestra ciudad tenemos a Estela Lemes, la maestra rural fumigada con agroquímicos que pelea contra los efectos neurológicos que están dañando su cuerpo y que es ignorada con toda impunidad por los responsables. Un poco más lejos, pero siempre cerca, Fabián Tomasi; sobre él no hay nada que decir: la resistencia vive.

Ecología social. Revolución social: la única alternativa auténticamente humana.

Fabián Tomasi.

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