ENTREVISTA: América y Salvadora, nuestras abuelas anarquistas.


america

Daiana Rosenfeld es licenciada en Comunicación audiovisual, docente y realizadora integral de cine y artes audiovisuales. Entre sus trabajos documentales se encuentran “Los ojos de América” (junto a Aníbal Garisto como co-director) y “Salvadora”, donde aborda la lucha de dos pioneras del feminismo anarquista. América Scarfó y Salvadora Medina Onrubia enfrentaron los prejuicios e imposiciones de una sociedad donde las mujeres estaban relegadas al rol de amas de casa, casadas y madres. La pertenencia a la organización política más radical y las decisiones sobre los cuerpos era una batalla que, como hoy, también ellas tuvieron que dar. En la siguiente entrevista, la documentalista profundiza sobre su interés en recuperar estas historias para los feminismos contemporáneos.


Por Estefanía Santoro. Para Derrocando a Roca. Fuente: Acá


América Sacarfó fue una de las pioneras del anarcofeminismo. Sin embargo, gran parte de la historia oficial sólo le reconoce el mérito de haber sido compañera de uno de los hombres importantes del anarquismo, construyendo sobre su figura un relato de amor romántico que invisibiliza su lucha política. Comprometida especialmente con las problemáticas en torno a la sexualidad, participaba de discusiones teóricas, cuestionaba los prejuicios sobre las relaciones afectivas y apoyaba la autodeterminación y la unión libre.

La segunda mujer retratada por Rosenfeld es Salvadora Medina Onrubia. Poeta, periodista, dramaturga, cuentista y ensayista, fue la primera mujer que dirigió un diario en la Argentina y también la primera presa política. Fuertemente comprometida con la militancia anarquista, a los 15 años encabezó la lucha por la liberación del anarquista ucraniano-argentino Simón Radowitzky, preso por matar al jefe de policía porteño Ramón Falcón en 1909 como venganza de los asesinatos de once compañeros obreros durante una huelga de la FORA que Falcón ordenó reprimir brutalmente, hecho recordado como la Semana Roja.

_ ¿Qué fue lo que te llevó a mostrar las vidas de América Scarfó y Salvadora Medina Onrubia?

_ Comencé investigando junto a Aníbal Garisto, co-director de Los ojos de América y El Polonio, mis primeras películas, acerca de las mujeres anarquistas en nuestro país de fines de siglo XIX y principios de siglo XX. Allí aparecieron nombres como Virginia Bolten, Juana Rouco, Pepita Guerra y entre ellas estaba también Salvadora Medina Onrubia y América Scarfó. Todas con historias y personalidades completamente diferentes, pero que tenían una causa en común: las ideas libertarias. Elegimos primero a América porque era una gran incógnita, siempre se la conoció como la compañera de Severino Di Giovanni, pero después de su fusilamiento y del de Paulino Scarfó (su hermano), no se supo mucho más de ella. Así comenzó la investigación. Y Salvadora fue un poco la continuación de “Los ojos de América”.

_ Muchos historiadores presentan a América solamente como la compañera de Severino Di Giovanni. ¿Por qué creés que no hacen referencia a su militancia anarquista y su incursión en discusiones teóricas y políticas? 

_ Creo que porque primero era muy joven en esos años y porque su trabajo en la militancia era más “invisible”, en ediciones de libros, publicaciones, y porque también en todos esos años de persecución (que no terminaron cuando fusilaron a Paulino y Severino sino que el apellido Scarfó resonaba como “el último fusilado por pena de muerte en el país”) ella decidió refugiarse en el anonimato. Fue una decisión.

En una carta a Severino, escrita el 3 de diciembre de 1928, Scarfó expone su pensamiento revolucionario: “Deseo para todos lo que deseo para mí: la libertad de actuar, de amar, de pensar. Es decir, deseo la anarquía para toda la humanidad. Creo que para alcanzarla debemos hacer la revolución social. Pero también soy de la opinión de que para llegar a esa revolución es necesario liberarse de toda clase de prejuicios, convencionalismos, falsedades morales y códigos absurdos. Y, en espera de que estalle la gran revolución, debemos cumplir esa obra en todas las acciones de nuestra existencia. Para que esa revolución llegue, por otra parte, no hay que contentarse con esperar sino que se hace necesaria nuestra acción cotidiana. Allí donde sea posible, debemos interpretar el punto de vista anarquista y, consecuentemente, humano. En el amor, por ejemplo, no aguardaremos la revolución. Y nos uniremos libremente, despreciando los prejuicios, las barreras, las innumerables mentiras que se nos oponen como obstáculos (…)”.

_ ¿Cómo lograste acceder a las cartas que América le escribió a Severino?

_ Primero entrevistamos a Osvaldo Bayer, quien fue el que las encontró en el Museo de la Policía en los años 60 y quien publicó su contenido en el libro “Severino Di Giovanni. El anarquista de la violencia”. Luego, nos acercamos al Ateneo Anarquista (lugar al que América acudía en sus últimos años) y a través de una amiga suya, tuvimos acceso a las cartas.

_ ¿Cómo describían la relación entre América y Severino lxs familiares que entrevistaste?

_ Una relación completamente amorosa, idílica, platónica.

_ ¿Qué significó la presencia de Osvaldo Bayer en “Los ojos de América”?

_ Osvaldo es una pieza fundamental, no sólo por ser el biógrafo de Severino, sino porque es un referente de la historia argentina. El realizó una exhaustiva investigación sobre la vida de Severino. Fue fundamental.

Salvadora Medina fue pareja de Natalio Botana, fundador del diario Crítica y muy amiga de Alfonsina Storni (sus obras fueron publicadas en simultáneo). Su reconocimiento literario e histórico fue tardío, muchos sólo la recuerdan como la esposa de Botana, criticada por su condición de madre soltera, olvidando que supo romper y cuestionar las imposiciones sociales y las ideas conservadoras de su época, transgresora tanto en su obra como en su vida, valiente luchadora siempre leal a sus ideas.

_ Salvadora logró cuestionar las imposiciones sociales hacia las mujeres de principios del siglo XX desde una auténtica lucha anarcofeminista. ¿Cómo repercutió esto en su vida pública y privada?

_ Salvadora fue una luchadora anarcofeminista, sí, pero desde un lugar completamente diferente. Ella era excéntrica, y estaba en un lugar de poder, ese lugar es el que la llevó también a lograr fuertes resultados en la lucha. Ella era madre, mujer, militante política, poeta, teósofa. Es muy interesante a nivel privado también pensar en una mujer que fue madre soltera a los 16 años y en 1905, que decidió tener a su hijo, desarrollar una carrera como periodista en sus comienzos y como escritora después, más allá de los prejuicios de la época. También pienso que tenía una personalidad explosiva y que quería seguir siendo mujer y militante a pesar de ser madre, todo un desafío para la época.

En 1930 el dictador Uriburu ordenó arrestar a Salvadora. En su defensa, un grupo de intelectuales argentinos exigieron su libertad mediante un indulto por “su triple condición de mujer, poeta y madre”. Onrubia agradece a sus compañeros, pero rechaza el indulto a través de una carta dirigida al General, en la que entre otras cosas escribe con extrema lucidez: Señor General Uriburu: Yo sé sufrir. Sé sufrir con serenidad y con inteligencia. Y desde ya lo autorizo que se ensañe conmigo si eso le hace sentirse más general y más presidente. Entre todas esas cosas defectuosas y subversivas en que yo creo, hay una que se llama Karma (no es un explosivo, es una ley cíclica). Esta creencia me hace ver el momento por el que pasa mi país como una cosa inevitable, fatal pero necesaria para despertar a los argentinos un sentido de moral cívica dormido en ellos. Y en cuanto a mi encierro: es una prueba espiritual más y no es la más dura de las que mi destino, es una larga cadena. Soporto con todo mi valor la mayor injuria y la mayor vergüenza con que puede azotarse a una mujer pura, y me siento por ello como ennoblecida y dignificada. Soy en este momento como un símbolo de mi patria. Soy en mi carne la Argentina misma, y los pueblos no piden magnanimidades.”

_ ¿Cómo fue el proceso de recolección de información y reconstrucción de la vida de Salvadora?

_ De la vida de Salvadora hay mucho escrito, ya que en los últimos años se ha comenzado a revalorizar su figura pública y sus obras literarias. En gran parte sus biógrafas e investigadores y tanto de ella como de Natalio Botana fueron vitales para la investigación. También algunos familiares de Salvadora aportaron documentos, fotos, historias y escritos.

La riqueza de estos documentales radica en la importancia de revalorizar la vida de estas mujeres y su lucha, solapadas, desapercibidas por el discurso histórico oficial. Ese discurso que se encuentra fuertemente atravesado por una tradición patriarcal donde los iluminados siempre son grandes hombres, relegando a las mujeres a sus sombras y sus relaciones afectiva-matrimoniales. Scarfó y Medina Onrubia lograron trascender las imposiciones y los obstáculos de la época en la que vivían defendiendo con su propia vida el pensamiento libertario y feminista.

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