[Géneros] · Y un día las mujeres dijeron basta.


mujeres

     Por El Libertario | Fotografías tomadas de internet.


La multitudinaria movilización de mujeres que se desplegó por las calles de todo el país este miércoles constituye un hito sin precedentes en la historia de las luchas sociales en el país. Miles y miles de mujeres se declararon en huelga general por unas horas y salieron a tomar las calles en rebelión, con la rabia y el hartazgo entre las ropas negras y en las bocas pegadas por un solo grito de ni una menos, de nos queremos vivas, de no queremos seguir sometidas a la violencia del patriarcado y de sus cómplices. Dijeron BASTA. Un BASTA así de grande, de seco, así de fuerte, de frente, así de sincero y sin más concesiones.

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Nacho Yuchark para lavaca.

La organización del Paro Nacional, que nació en Argentina, se replicó en muchísimas ciudades del mundo. La violencia patriarcal no tiene fronteras, y la lucha de las mujeres organizadas parece que tampoco. En la convocatoria se comprenden mujeres, trans, travestis y lesbianas; en esta nota englobamos en la lucha feminista, que es una tarea de todas las manifestaciones y géneros que sufren la opresión del patriarcado.

 

La gota que rebalsó el vaso, la chispa que acabó por encender el fuego de la rabia latente, fue el brutal femicidio de Lucía Pérez en Mar del Plata. Las mujeres, atravesadas en todo el cuerpo y en las palabras por la indignación, pero también por la organización combativa arrastrada desde el Encuentro Nacional de Mujeres que confluyó en Rosario y que terminó con la represión del Estado, decidieron tomar entre sus manos el método de la huelga y salir a las calles de todo el país.

Huelga general que históricamente ha ido ligada a los obreros industriales, aunque las mujeres también han protagonizado episodios de este tipo a lo largo de los años. Sin embargo, la historia eludida, los hechos que no se cuentan limitan a la mujer a una queja estólida en la privacidad del hogar, a una indignación sin acción reservada a la mujer, que en todo caso tendrá que esperar a que los machos, a que lo masculino, que es la acción, que es la decisión racional, otorguen validez al reclamo. Y el miércoles tomaron las calles con los corazones en huelga, en medio de la lluvia, sintiendo que estaban cambiando la realidad estando ahí, protegidas, juntas como un bloque solidario.

 

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A las mujeres, que comienzan a releer la historia y a escribirla con sus propias luchas y tragedias internas, como lo han hecho miles de mujeres silenciadas a lo largo de los siglos, lo que sostenga, habilite o deje de habilitar lo masculino ya no le importa. La mujer que toma consciencia que pertenece a una clase oprimida comprende inmediatamente que en ellas mismas y en sus compañeras existe un elemento común, un hilo compartido que es intrínseco al desarrollo de la historia de la mujer y que solamente desde ese centro refulgente se puede potenciar la capacidad transformadora del movimiento feminista.

 

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Y es que están cansadas, están cansadas desde la punta del pie hasta la frente en alto, están cansadas de que las maten, de que las humillen, de que las violen, de que las desaparezcan, de que las abandonen, de que les impidan ser auténticamente libres de decidir sobre sus cuerpos, sobre sus ideas y proyectos de vida. Y el miércoles todos estos pequeños gritos de cansancio, de hartazgo, se vistieron de negro como las mujeres polacas, se vistieron todas de negro para no diferenciarse, como los zapatistas, porque esos pequeños gritos particulares en realidad son un gigantesco gritar colectivo, lleno de rabia, pero con la ternura propia de la solidaridad, de lo hermanado.

Quien relata, con sus compañeras y compañeros, caminó las calles de su ciudad junto a cuadras de mujeres gritando ni una menos, vivas nos queremos. La lluvia caía tibiamente sobre todas y las miraba con ese andar estoico y con esa mirada franca que llevan quienes luchan por algo noble y verdaderamente sentido. Pensé que la lluvia era una buena señal, y me sentí agradecido por ese acto pedagógico colectivo.
En un momento miré a una mujer que caminaba a mi lado y me dije: “la mujer tiene tantas formas distintas de parir a sus hijos; esta, sin dudas, es una de las más completas y generosas”.

¡Abajo el Patriarcado, el Estado y el Capitalismo!
¡Arriba las que luchan, organizadas y desde abajo!

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